Coordinación Parental

Son innumerables los casos en que, antes, durante o después del proceso judicial de divorcio, surgen conflictos entre los progenitores con respecto a la crianza, estilo educativo, comunicativo de los hijos e hijas en común.

Con ello, los procedimientos judiciales post-divorcios crecen con la consecuente inestabilidad emocional del menor. La Coordinación Parental nace para velar por el Interés Superior del Menor en las rupturas familiares de alta conflictividad. Se centra, por tanto, en las necesidades del menor y en el trabajo con los progenitores, con el fin de proporcionarles herramientas que les faciliten el mantenimiento de una parentalidad positiva.

Un proceso para llegar a acuerdos satisfactorios y mejorar la relación entre las partes afectadas.
Con ello, los procedimientos judiciales post-divorcios crecen con la consecuente inestabilidad emocional del menor. La Coordinación Parental nace para velar por el Interés Superior del Menor en las rupturas familiares de alta conflictividad. Se centra, por tanto, en las necesidades del menor y en el trabajo con los progenitores, con el fin de proporcionarles herramientas que les faciliten el mantenimiento de una parentalidad positiva.

El coordinador parental es una figura esperanzadora para la pacificación de conflictos parentales. Cada vez son más jueces quiénes la utilizan y cada vez son más los progenitores que la contratan, de mutuo acuerdo, para ayudarles a elaborar un Plan de Parentalidad.

El Plan de Parentalidad es un documento que permite a los progenitores pactar de mutuo acuerdo todas las cuestiones que estén en relación con los hijos comunes lo que les permite evitar en el futuro posibles situaciones conflictivas. En este documento se concreta cómo ambos progenitores van a ejercer sus responsabilidades parentales y se detallan los compromisos que ambos deben adquirir con respecto a la guarda, cuidado y educación de los hijos u otras cuestiones más específicas así como el régimen de relación con el progenitor no residente y con otros familiares y personas significativas.

El coordinador/a parental puede ejercer funciones de orientación, prescripción de medidas y acciones de crianza y educativas manteniendo una actitud proactiva, neutral y de confldencialidad, buscando siempre que sean los propios progenitores los que encuentren la solución. A su vez, pretende conseguir mayor implicación y cooperación por parte de ambos progenitores así como mejorar o preservar su relación.

El coordinador/a parental mantiene una función evaluadora con el fin hacer un análisis de la situación y de establecer un diagnóstico; educadora ya que informa, enseña o modela formas óptimas de comunicación u otras habilidades y destrezas que permitan asegurar una educación positiva para los hijos; coordinadora con el fin de establecer estrategias comunes que faciliten el proceso de las personas afectadas y de los agentes que formen parte, así como coordinar los diferentes recursos; gestora mediando entre los progenitores para concretar las medidas, resolver los conflictos y desacuerdos así como informar al Juez sobre el acuerdo al que se ha llegado o, en su defecto, hace las propuestas que estime convenientes; por último, realiza un seguimiento y acompañamiento durante el proceso de cambio con el fin de facilitar y garantizar su consecución.