La Terapia de Sistemas de Familia Interna (IFS, por sus siglas en inglés) es una terapia basada en evidencia. Fue desarrollada por Richard Schwartz partiendo de la idea de que nuestra mente está compuesta por diferentes “partes” que se entienden como divisiones naturales de la personalidad.
Se trata de un enfoque integrador que permite explorar la complejidad interna de la persona y que se basa en principios y teorías psicológicas dentro del marco de la psicología de la personalidad, la teoría de sistemas, la terapia centrada en el cliente, y principios de mindfulness, con el objetivo de facilitar el procesamiento de las heridas emocionales, aumentar nuestra armonía interna y procurar el crecimiento personal.
Según propone el autor, todos tenemos diferentes partes. Estas partes se entienden como identidades en sí mismas, tienen su propia función y pueden manifestar distintas memorias, motivaciones, emociones, creencias, sentimientos y sensaciones que provocan diferentes dinámicas internas e influyen en nuestro comportamiento y bienestar emocional.
Este enfoque es utilizado en terapia individual, en grupo, y puede combinarse con otras modalidades terapéuticas.
Componentes clave de IFS
En terapia nos enfocamos en las partes:
Heridas: Son las llevan la carga emocional de las heridas o traumas. Entre ellas se encuentran los sentimientos de abandono, de rechazo o de insuficiencia y/o inferioridad, las humillaciones, los juicios, las traiciones, el maltrato, el abuso, etc. A menudo, estas parte se desconectan de nuestra conciencia y quedan atrapadas en experiencias pasadas. Nuestro objetivo será ayudarles a procesar el dolor y soltar la carga emocional que las acompaña.
Protectoras: Buscan proteger a las partes heridas tratando de evitarnos el dolor o el sufrimiento y mantenernos seguros. Pueden manifestarse de forma diferente siendo algunas más proactivas que tratan de organizar nuestra existencia de manera que nos alejemos del sufrimiento como, por ejemplo, ser productivos, competentes, sociales, etc. En su versión más extrema, entre otros, tienden al perfeccionismo, a la búsqueda constante de aprobación y de ser queridos a expensas de mimetizarnos y distanciarnos de nosotros mismos, priorizar el cuidar a los otros olvidándonos de nuestro propio cuidado, a la obsesión por la apariencia o el evitar conflictos por mido al rechazo, llevándonos a un elevado coste psicológico.
En otras ocasiones se muestran más reactivas, tratando de distraernos o desconectarnos del dolor o sufrimiento. En su extremo nos pueden llevar a atracones, purgas, restricción alimentaria, adicciones, aislamiento, disociación, autolesiones, pensamiento suicidas, etc. Aquí nuestro objetivo será identificarlas, comprenderlas, validarlas y reconocer su labor así como construir una relación de confianza entre las diferentes partes buscando la colaboración de nuestro Yo más central (“self”) y rastreando nuestros recursos internos.
El Self: En el contexto de IFS, el “self” (o «Yo») se refiere lo más esencial de una persona y actúa desde la sabiduría, la compasión y la autenticidad. Posee una comprensión profunda de uno mismo y del mundo. Cuando conectamos con nuestro “self” somos capaces de ver la situación desde una perspectiva más amplia. Es ese núcleo interno desde el que se puede abordar las partes heridas o en conflicto con compasión, respeto, confianza, curiosidad, apertura y no-juicio, sino observando y aceptando la experiencia tal como es y poniendo en marcha nuestros recursos más valiosos. En conexión con nuestro “self” podemos guiar y armonizar las interacciones entre las diferentes partes, promoviendo un sentido de integración y equilibrio interno. Cuando podemos liderar las partes desde el “self”, es decir, desde lo más esencial y autentico de nosotros mismos conseguimos experimentar una mayor paz, satisfacción y bienestar emocional.
En palabras de Schwatz (1995):
“El self es el núcleo del equilibrio psíquico, la sede o el asiento de la
conciencia y la fuente interna de amor. Todo el mundo tiene un self. Así
como la luz puede ser a la vez partícula y onda, el self puede aparecer en
la energía de ciertos estado de ánimo (curiosidad, calma, coraje,
compasión, amor) o con el sentido de un individuo que está presente”.
El proceso terapéutico
El objetivo principal del trabajo terapéutico en la Terapia de Sistemas de Familia Interna (IFS) se centra en ayudarte a acceder, cultivar y fortalecer tu “self”, de modo que pueda tomar un papel activo en la gestión con las partes, facilitando así la transformación de tus heridas emocionales en una experiencia resiliente así como promover la armonía interna y favorecer el autoconocimiento y el crecimiento personal.
Con la ayuda del terapeuta, a través de la exploración guiada, buscaremos identificar, reconocer y comprender las necesidades y motivaciones de cada parte que componen la experiencia interna, fomentando la autenticidad y la autorregulación. El proceso implica identificar emociones, memorias o creencias arraigadas en cada parte, y desentrañar los nudos emocionales que ha permanecido a lo largo del tiempo.
Se trata promover la autorreflexión profunda, nutrir y consolidar una relación más saludable y equilibrada hacia nosotros mismos así como a profundizar y reforzar nuestros recursos internos.
Beneficios de IFS
- Promueve una mayor conciencia emocional.
- Facilita una comprensión más profunda de uno mismo.
- Proporciona un espacio seguro y respetuoso en nosotros mismos que facilita el trabajo con nuestras heridas emocionales y traumas.
- Mejora de la autoaceptación ya que fomenta una relación más comprensiva, respetuosa y amable con uno mismo.
- Promueve mayor capacidad para la autorregulación.
- Permite desarrollar mayor sentido de autocontrol y empoderamiento.
- Permite abordar y resolver nuestros conflictos internos, lo que lleva a una mayor armonía interna.
- Promueve una mayor autonomía y capacidad para tomar decisiones que se alineen con los valores y deseos personales.
- Ayuda a desarrollar una mayor capacidad para enfrentar y adaptarse a las dificultades de la vida.
- Facilita un proceso continuo de crecimiento y desarrollo personal al explorar y transformar partes que pueden estar limitando nuestro potencial.
- Tener una mejor comprensión de nuestras dinámicas internas nos puede ayudar a entender de qué manera pueden afectar las relaciones con los demás y, por tanto, ayudarnos a mantener relaciones saludables.
En resumen, IFS proporciona un entendimiento profundo de la complejidad humana, además de ofrecer herramientas efectivas para afrontar los desafíos emocionales así como en el fortalecimiento de recursos que nos permitan un mayor autoconocimiento, empoderamiento y crecimiento personal.
Bibliografía
Schwartz, R. C. (2016). Introducción al modelo de los sistemas de la familia interna. Eleftheria.
Anderson, F. G., Sweezy, M., & Schwartz, R. (2020). Sistemas de familia interna: Manual de habilidades (IFS). Eleftheria.
Anderson, Frank G. (2022). Trascender el Trauma: Tratamiento del TEPT Complejo mediante la Terapia de Sistema de Familia Interna. Eleftheria